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CONSEJO DE AMIGO/Ricardo Juan Benítez

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El café ya estaba casi tibio cuándo llegó. Se lo veía un tanto abatido, con un inusual aspecto dubitativo. Apuré el resto del contenido del pocillo. —Hola Roberto ¿Cómo estás? —Bien, bien —repetía sin convicción. Su aspecto indicaba lo contrario —¿Que querés tomar? ¿Un cafecito? —Lo que quieras, para mi da lo mismo. —¿Lo que quiera? ¡Está bien!—agité la mano derecha— ¡Mozo! Dos White Horse … —Pero yo… —Dijiste lo que yo quiera ¡Mozo que sean dobles! —me reí de su desconcierto—, traiga hielo. Eso para vos, yo lo tomo así nomás. A ver ¿qué pasa? ¿Es el trabajo? —¿El negocio? No. Eso marcha y te diría demasiado bien. —¡Que no te oiga nadie! ¡Alguien al que la va bien en este país de mierda!—trataba de levantarle el ánimo con una humorada tras otra— ¿Entonces? —Es Laura… Tragué saliva con un trago de whisky. —¿Qué pasa con Laura? —Eso me gustaría saber a mí. —¿Querés un cigarrillo? Tomó uno y dijo: —¿No está prohibido? - —¡Estamos en la vere...

MANTIS/LAURA BELENGUER

Audiorelato en el Blog de Laura Belenguer  El tintinear de sus dedos la delataba. Él, robusto, fuerte y seguro. Ella, delgada, delicada y dubitativa. Polos opuestos en las formas, pero compatibles en el sexo y en su antesala: el erotismo. Un amor sensual exacerbado, intenso y extremo. Del menos, al más. De la nada, al limbo. De lo sutil, a lo voraz. De la respiración pausada, al ahogo. Del sudor gélido, al baño caliente que acompaña al clímax. Aquel día, cedió hasta perder el control de su cuerpo, que no de sus palabras: precisas y susurradas. Dueña de todas ellas, las empuñaba a su antojo. Arma de seducción, sólo acallada, de vez en cuando, por la cálida lengua de su amante. Juntos eran fuego. Un fuego que, tras cumplir su cometido de expansión y desahogo, de nuevo, vuelve a la nada. Sublime destello de sensaciones. Éxtasis. Orgasmo. Y así, entre sábanas húmedas y agitadas -bella y letal al mismo tiempo-, notaba cómo sus ojos se tintaban con gotas de agua -ligeramente sala...

PETRIFICADO

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No. No dejen que mi pose les engañe. No soy un filósofo. Tampoco un poeta aunque, para ser justo, debo confesar que durante mucho tiempo ese fue mi mayor anhelo en el mundo y con gusto hubiera renunciado a la inmortalidad de mi alma a cambio del don de la poesía, de la magia, la delicadeza y la dulzura, de la sensibilidad y la inspiración precisas para atrapar el murmullo de las musas,   para componer los más bellos versos de amor jamás imaginados. Los versos que, tal vez, hubieran podido cambiar mi destino. Soy un hombre herido y sé que   no debo recrearme en mis tristezas, que la autocompasión nunca fue buena compañera pero, qué quieren, soy débil y hay días en que, por mucho que lo intente, no puedo evitarlo. Entonces, cuando nadie me ve y siempre sin hacer ruido, lloro un poquito. Hoy ha sido uno de esos días y no saben cómo lamento que, precisamente ustedes, me hayan encontrado en tan lamentable estado, hecho un mar de lágrimas, pero es que cuando hace un momento la...

CULPA/Joched

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Todo lo que escribo llama tu interés porque me cuesta soltarme de ti, que es fácil quizá olvidarte, pero en occidente y marte me obsesiono de la música con bajos Hablo de la culpa que mereces por malas acciones, hablando de merecer nadie tiene el derecho a otorgar, no quiero piedad, ni un poco de mirar Bajando por la culpa al disparate de tu escaparate, matando los días a atrás y crees que así se ira, no puedo irme sin verte a los ojos y decir lo que los domingos me haces flotar, ya no nos vemos, en la puerta que pasas para salir de casa de esa me has echado. Esa buena noche de jueves a jueves, ese a quien miras si aquí estoy, ese timbre de tu voz pronunciando me gustas el día de hoy hace mucho que se esfumo, pero juro que no desee que fuese así. Esperas a que arregle algo, pero duermo bajo su sombra esperando que de ti salga el mismo interés, quédate aunque no me quieras. Perdiendo las ganas de luchar, porque me matas con esas ganas de besarte ya que solo so...

DIARIOS DE NEW YORK / Juan Carlos Vásquez

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Diario de Nueva York (Wards Island) A los habitantes de Wards island (2002/2004) Al verla con aquel gesto desaprobatorio hice un recuento de nuestras anécdotas, su rostro por primera vez era un modelo de inseguridad, pero no dudó en preguntarme si me atrevería a cambiar de idea. Todo surgió con una espontaneidad pasmosa al pasar por Tampa, volvíamos a South Beach   desde   Sarasota ;  en aquellos meses el estado de la Florida se había convertido en un lugar insustituible pero ya era suficiente, mis ganas de marcharme eran más fuertes que mi sentido común. Jadié finalmente con incredulidad al llegar al piso, el silencio reinó por dos días, no escapaba a un cuestionamiento interno, pero no me dejé doblegar. Mi yo del pasado nunca llegó a creerse tanto, tan raro y lejano, era el momento. Un explorador de raza, como es mi caso debe morir explorando. Mi objetivo era el mismo, internarme en el verdadero mundo de las cosas. Al despedirme de Riina asumía el r...

COMER PARA VIVIR ó VIVIR PARA COMER/Josep Mª Panadés

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Aunque nací y me crie en la Ciudad Condal, resido en Molins de Rei (Barcelona). Tengo mujer, dos hijas y una nieta, quienes han sido mi fuente de inspiración. Soy biólogo y farmacéutico jubilado y espero serlo por muchos años, pues es un privilegio hacer lo que a uno le place con su tiempo. No soy persona de muchos amigos , pero siempre estoy rodeado de los mismos: la lectura, la música, el cine y la fotografía, por este orden. Y de tanto leer, no pude abstraerme a la tentación de escribir, un deseo que estuvo largo tiempo agazapado, esperando la oportunidad para salir a la luz. Inicié mi experiencia escritora, hace cuatro años y medio, a través de “Retales de una vida” ( http://jmretalesdeunavida.blogspot.com.es/ ) y de “Cuaderno de bitácora” ( http://jmcuadernodebitacora.blogspot.com.es/ ), blogs dedicados a relatos de ficción y a reflexiones personales respectivamente. Cada vez me siento más saturado con los programas televisivos de gastronomía; hasta empiezo a sentir...

UN BANCO FRENTE AL MAR

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Fotografía: Lola O. Rubio Aquel verano decidí regresar a Santander donde estuviera años antes en unas vacaciones inolvidables con la familia. Ahora, divorciado y solo en la vida, un auténtico “single” como me acostumbré a ser llamado, decidí recordar viejos tiempos y me instalé en un hotelito costero. Existía un banco frente al mar, en un mirador donde yo me había sentado con la que fuera mi mujer y con nuestra hija y contemplado el horizonte en un día tan nublado como acostumbra por aquí. Observé que el banco lo ocupaba una pareja, así que me acodé en el barandal y me fumé un cigarro… uno tras otro, porque la pareja no terminaba de irse. Me llamaron la atención y con disimulo les observé desde una zona arbolada cercana a la carretera que pasaba muy cerca. Ella parecía una mujer madura, de unos cincuenta años, melena rubia, tal vez un rubio teñido, no lo sé, con unas gafas que le daban pinta de intelectual. Él tal vez fuera algo más joven, no demasiado, la mirada u...