Entradas

LA FIESTA / Eva Loureiro Vilarelhe

Imagen
Extendí la sombra de ojos con pericia, harta de hacerlo con las demás a estas alturas podría pintármelos con los dos cerrados, y no apenas uno para confirmar que el gris perla de mis párpados combina a la perfección con el tono asalmonado de mi conjunto. ¿Vestirme de verano yo en pleno invierno? ¡Ni loca! La falda de tablas de tejido aterciopelado hasta media pierna es bien calentita para las bajas temperaturas que me esperan afuera, y el jersey de angora oversize de idéntico color es de una suavidad pasmosa. El abrigo fino negro y las sandalias serán mi única concesión incoherente con la estación del año en la que estamos, por aquello de que Sara y Mónica no me miren raro si aparezco con mis gastadas botas militares y mi grueso chaquetón de borreguillo.
Sí, mis amigas irán de vestidito de tirantes tiritando, procurando disimular el castañeteo de sus dientes llevándose su bebida a la boca. En conclusión, ellas estarán borrachas mucho antes del amanecer, y yo me aburriré como una ostra …

MIS BUENOS DESEOS A TODOS SIN EXCEPCIÓN

Imagen
¡Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo a todos los lectores y autores que se han logrado que Tertulia de Letras sea una familia literaria.

MAMA/Delia G. Joison

Imagen
(Biografía de la autora con el seudónimo de Samhara INTIMO ESPLENDOR disponible en Amazon)


MAMÁ






Mi mamá parece recorrer los recovecos de mi mente, al igual que hacía durante horas interminables en el limitado espacio de la salita, dos piezas y pequeño baño que constituían el mayor de los hogares, que tuvimos en un hotel. Absolutamente vacío de fotos, plantas y recuerdos familiares, impersonales como todos los cuartos de hoteles. Ella se arrastra en mis recuerdos, dejando surgir de sus entrañas, casi constantemente, un lamento, casi quejido, un grito de dolor ante el sufrimiento de su cuerpo y mente, de toda su alma en realidad. Veo su lánguida figura, apenas cubierta por un camisón de nylon; agradecida al verme llegar de la escuela y más adelante del colegio, porque sabe que seré su compañía. Me veo a mi misma, debatiéndome entre el amor, la compasión y la furia que me provoca con sus actitudes enfermas.




Cada vez que la recuerdo, está acostada emitiendo su gemir eterno, un gemir que no c…

LOS AMIGOS DE NICO/Dimas Petrovich

Imagen
—¡Mirá papá! ¡Mirá!
La insistencia de Nicolás, y los tirones desesperados de manga, no hacían mella en la actitud de su progenitor, que dialogaba con un amigo, a quien había cruzado por casualidad en la calle.
—¡Pero papá! ¡Mirá esto! —Insistía Nico sin obtener respuesta.
—¿Viste que van a cerrar el zoológico? —El amigo había escuchado las últimas noticias.
El padre de Nicolás abrió los ojos con actitud de sorpresa:
—¡No me digas che!
—¡Sí! Pero dicen que van a crear un ecoparque… De repente, un ruidoso frenazo distrajo la atención de los amigos. Un ciervo estaba atravesado en medio de la avenida Sarmiento.
—¿Ves papá? ¡Eso te quería mostrar! —El gesto de fastidio de Nicolás era más que notorio— Nunca me escuchás…
El pobre animal, asustado por el tránsito, corría de un lado al otro tratando de encontrar un lugar seguro.
De repente, otro ciervo apareció en escena, otro, y otro más. Muy pronto más de una veintena cortaban por completo la avenida, provocando sorpresa en los transeúntes, y…

LA ROSA BLANCA QUE QUERÍA SER ROJA/Judit Perich

Imagen
El bosque era sombrío como todos los bosques de cuento y, como en todos, se perdían niñas. En el corazón del bosque había un rosal, y en el corazón de aquel rosal había una rosa blanca como la nieve. La blancura nívea de aquella rosa la hacía destacar en aquel lugar lúgubre y oscuro. Era una dama de nieve en un palacio oscuro. Aquello a ella no le gustaba, en absoluto. Ella quería tener un color más noble, más sensual, que le quitara ese aire de inocencia y pureza que no encajaba nada con la flor prohibida. Rojo. Ése era el color que debía tener. Y ése era el color que conseguiría a cualquier coste. De manera que, cuando las madrugadas la llenaban de frescas gotas de rocío que hacían salir de sus pétalos, a los primeros rayos del sol, decenas de abanicos de colores iridiscentes, ella aprendió a guardarse unas cuantas en su corola. De ese modo, pensaba, podría utilizarlas cuando más le conviniese, podría hipnotizar a alguna niña incauta que, cautiva por el espectáculo que ofrecía, se ac…

MI SANACION /Delia G.Joison

Imagen
A partir del contacto con mi primer Maestro se modificó mi vida, tal cual debía pasar. Comencé a meditar, a realizar trabajos espirituales muy profundos y a encontrar personas muy luminosas en el mismo sendero. Fui de maestro en maestro.

Encontré al Maestro que sería el segundo modificando mi existencia; y lo más importante ¡Me fui encontrando a mi misma! Doy fe que lo único que sanó mi alma para siempre, ha sido más que cualquier otra cosa de las innumerables que probé: la meditación. Ni psicólogos, ni psicoanalistas, ni grupos de Autoayuda, ni libros, ni tan siquiera el servicio de voluntario del hospital. Sólo el meditar y llegar al centro de mi esencia, fue la total y absoluta sanación.

Había días (lo reconozco) en que no deseaba retomar a la ilusión del mundo, pero sabía que no debía ser el momento, entonces simplemente quedaba meditando durante horas enteras, y eso sucedió por varios años, hasta que no lo precisé más. Ya la nostalgia estaba curada también. El saber que anhelaba vi…

MATAR ES FÁCIL/ Mos

Imagen
MATAR ES FÁCIL

Don Diego, dueño de la empresa, no debía estar allí, en la nave, a las doce de la noche. Fernández y Bonilla, contable y jefe de producción respectivamente, se miraron el uno al otro con furia.
— ¡Me cago en toda la nación!,¿qué hace aquí el hijo de putaeste? —espetó Fernández a la vez que los dos se apartaban de la pequeña ventana de la oficina.
—Lo mejor será que nos marchemos antes de que nos descubra—manifestó Bonilla mientras apagaba un Camelcon la suela del zapato—. No pasa nada, volvemos cualquier otro día.
— ¡Y una mierda nos vamos a ir!—exclamó muy exaltado Fernández— ¿Has visto lo mismo que yo? Seguro que en ese maletín se lleva toda la pasta el muy cabrón. Y a los demás que nos jodan cerrando la empresa. Pero no se lo vamos a permitir, claro que no.
Acto seguidoFernández fue hasta el Skoda Octavia en el que habían llegado y volvió con una barra de hierro y una botella de JB medio llena. Hizo una señal a Bonilla para que le siguiera y, de una patada, abrió la puert…

MIS BOLSILLOS/Fernando Daniel Granado

Imagen
MIS BOLSILLOS  
La mente tiene mil recovecos, extraños bolsillos para guardar miedos, anécdotas olvidadas, cachivaches… los sueños y cada uno de los recuerdos.
Saco a pasear todo lo que se mueve, todo lo que rebosa de los escondites repletos:
Unos viejos mocasines desgastados del camino, rozados por el barro, siempre manchados de desalientos, como su húmedo destino.
Un dolor hiriente en las caderas, y en el alma un permanente descosido en cada curva de la vida, un roto, un ovillo maltrecho, que va soltando hilos.
Una foto dañada de mi madre, un bolígrafo que casi ya no pinta, una sombra ominosa, que me cerca entre mis fuegos. ¡Veo cada cosa cuando me miro al espejo…! Una ojera que noche tras noche es más larga y se escapa del rostro, y se nutre del insomnio en que te bebo.

DESPUÉS DE LA TORMENTA/Mª Magdalena Gabetta

Imagen
Me buscó después de la tormenta, cuando ya las olas no golpeaban contra los acantilados, ni las gaviotas huían despavoridas por los truenos y relámpagos que daban una imagen irreal y temible a ese mar que, hasta apenas un par de horas antes, se presentaba plácido y acariciaba nuestra barca como un amante.

Como un amante también cambió rápidamente de ánimo, unas oscuras nubes aparecieron en el horizonte y pronto se desencadenó el infierno. Él gritó al verme caer por la borda, pero no pudo hacer nada para rescatarme y yo caí, caí y caí, sin siquiera darme cuenta de lo que ocurría, hasta que las aguas me cubrieron por completo y perdí el conocimiento.

Después supe que él me había buscado, que había pasado días buscándome en la pequeña embarcación que había logrado mantenerse milagrosamente a flote; me buscó hasta que llegaron los rescatistas y se lo llevaron a puerto seguro, a nuestra aldea de pescadores. Estaba medio muerto pero aún gritaba mi nombre y durante mucho tiempo, una vez que …