UN TIPO CON SUERTE/Marta Navarro




No soy un cleptómano, ¡qué ocurrencia!, y me ofende terriblemente que de mí hayan llegado a imaginar tal cosa. Simplemente soy un tipo con suerte. Un coleccionista, si precisan catalogarme de algún modo. Un coleccionista de extravíos ajenos. Sí, me gusta esa expresión y pronto verán como a la perfección me define.

 Aunque no lo crean, cada día, en cada esquina, los más insospechados hallazgos salen a mi paso. Esta ciudad está repleta de tesoros. Al parecer, sin embargo, poca gente los detecta y no entiendo por qué ni cómo es posible que a todo el mundo pasen tan inadvertidos, que nadie se percate de la existencia de semejantes maravillas cuando a mí, a cada instante, me asaltan por sorpresa. Sólo es cuestión de andar alerta y con los ojos bien abiertos para no perder la oportunidad. Nunca se sabe lo que uno habrá de precisar en estos tiempos inciertos. Ya ven, hoy ha sido este magnífico libro que con veneración sostengo entre mis manos, algo malherido y deshojado, cierto es, pero regalo inesperado de los dioses para el lector impenitente y obsesivo que, pese a todo, aún habita en mí. Hace unos días ese colchón tan acogedor y blandito con el que casi tropiezan al entrar, todo está manga por hombro, bien lo sé y ya me disculparán ustedes pero no esperaba visitas a estas horas, ni a éstas ni a ninguna en realidad −cierta belleza existe, sin embargo, entre las ruinas de este caos ¿no creen? a mí al menos así me lo parece, cierta armonía diría− Incluso, escondida por algún rincón, me acompaña una encantadora y traviesa familia de ratoncitos que hace algunas noches encontré a punto ya de desfallecer de frío −inmisericorde invierno este que vivimos− y que desde entonces entretiene mi soledad. Nunca imaginarían lo simpáticos y divertidos que pueden llegar a ser estos animalillos, aunque algo tímidos y asustadizos también, no lo niego.

Por cierto, mi nombre es Ernesto, se lo dije hace un momento ¿recuerdan? −ER-NES-TO− y que yo sepa no padezco síndrome alguno así que dejen ya de llamarme Diógenes, háganme el favor.


MARTA NAVARRO
Valencia - España