DE MUDANZA/Rosa Berros Canuria



De mudanza

He tenido que mudarme. Nuestra casa, la que habitamos juntos estos pocos años, se me ha vuelto hostil.
Demasiados espectros por todos los rincones. Demasiadas voces saliendo de todos los objetos. El atril que utilizabas para leer mientras me liabas los cigarrillos por la noche; la taza, tu taza, en la única que consentías tomar el café de la mañana o el té de la tarde; el estudio con tus libros y cuadernos, las plumas y los lápices que siempre tenía que afilarte porque a ti se te olvidaba y renegabas si no encontrabas a mano un afilado puñal de grafito con el que ir desgranando los pensamientos que cada página de cada libro te iba sugiriendo, o adornando los márgenes con esos pajarillos delicados que dibujabas mientras reflexionabas en lo leído.




Escalera. Edward Hopper 1919


Se me hizo insoportable. Bajé las escaleras y, cuando ya se vislumbraba la calle desde el último tramo, sentí que mi espíritu se esponjaba, que la pena se hacía más leve y los fantasmas quedaban atrás.
Ahora estoy sola, en este piso, vacío, luminoso y cálido de sol y ausencia (qué triste que llegue a calentar la ausencia), esperando que los de la mudanza lleguen con los nuevos muebles, la nueva vajilla, la nueva ropa de cama… todo nuevo, todo sin fantasmas, todo…



Sol en una habitación vacía (Edward Hopper (1963)

Rosa Berros Canuria
León (España)