SIN ESCAPATORIA/Estrella Amaranto
Un hombre de aspecto joven y mirada cínica, cruzó una avenida envuelto en un largo gabán que le llegaba a los zapatos de charol negro tan relucientes como los rayos que iluminaban la acera por donde caminaba con paso raudo hacia el Hotel Glamintong, llevaba un sombrero negro ladeado hacia la derecha y unos guantes blancos. Cuando por fin entró dentro del edificio dirigiéndose al mostrador de recepción, recibió tres impactos de bala que le dejaron inconsciente rodeado de un pequeño charco de sangre. Nadie quiso ofrecer pistas a la policía cuando se personaron dos agentes interrogando a los clientes y a los empleados de recepción que habían sido testigos del suceso, por lo que sus pesquisas se vieron rodeadas de un gran mutismo, fruto del miedo a posibles represalias por parte del culpable o culpables. Desgraciadamente al despertarse de la anestesia en el hospital, Renato Mezzano, había perdido completamente la memoria. Los médicos esperaron algunas semanas antes de darle el alta ...
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