¡QUÉ MARAVILLOSO ES EL CINE! GILDA/Miguel Pina




http://www.cineycriticasmarcianas.com

¿Te interesa saber lo mucho que te odio, Johnny? Te odio de tal manera que buscaría mi perdición para destruirte conmigo. -Gilda.

Una parte muy importante de la historia del cine viene marcada por los grandes clásicos que conectaron con amplio sectores de la población. Gilda es uno de los casos más paradigmáticos en este aspecto y por muchas singularidades que concurrieron tras la presentación de la película. Sin duda, la cinta será recordada por la famosa interpretación de la canción 'Put the blame on mame' con la que Rita Hayworth alcanzó la universalidad y se convirtió en un mito erótico del siglo XX. Nunca un "no striptease" de una estrella de Hollywood dió tanto que hablar y es que de hecho la actriz solo se desprende de los guantes durante la escena. En todo caso, la cinta es mucho más que esto, encontrándonos ante una gran historia de amor romántico, impregnada de la mejor esencia del cine noir. Cine para el recuerdo que marcó un hito en la cultura cinéfila.


Película del año 1946

La historia nos lleva hasta el Buenos Aires de la década de los 40 del siglo pasado. En escena aparece Johnny (Glenn Ford), que es un jugador de mal vivir que es rescatado de un un asalto por el millonario Ballin Mundson (George Macready). Este hombre, es dueño de un casino y decide darle una oportunidad empleándole en el salón de juegos como su mano derecha. Es entonces cuando aparece Gilda (Rita Hayworth), un antiguo amor de Johnny y el dueño del casino le comunica a su empleado que va a contraer matrimonio con ella. Los antiguos amantes ocultan al empresario la relación que mantuvieron, pero pronto los celos y las pasiones encontradas sacarán a relucir unos sentimientos que nunca estuvieron apagados. El conflicto pasional está servido.



La película es un cocktail explosivo de amor, celos, pasiones, violencia, erotismo, engaños, contradicciones, odios y miedos, agitados a la perfección por el cineasta húngaro Charles Vidor y bajo un guión de Jo Eisinger, que en su improvisación es donde halla su genialidad. El director europeo que emigró a los Estados Unidos para vivir el sueño del cine sonoro, logró fichar por la Metro Goldwyn Mayer aunque el éxito para la posteridad que logró con Gilda, le llegó en un posterior contrato con los estudios Columbia Pictures, en los cuales la estrella era Rita Hayworth. Nunca obtuvo un triunfo tan arrollador como en esta película, pero es cierto que realizó otras grandes obras entre las que destacó una nueva adaptación de 'Adiós a las armas' de Ernest Hemingway, en el año 1957.

Pero el análisis de Gilda tiene su principal motivación en la psicología de unos personajes, que si bien no dejan de representar a unos arquetipos de aquella sociedad y de la actual, es en la profundidad de sus capas donde encontramos la esencia de todo lo que significó y significa esta película.

De menor a mayor importancia habría que hablar en primer de lugar del personaje del millonario Ballin Mundson, que desde la primera escena en la que salva a Johnny, representa la displicencia y la compra de voluntades con su carácter seductor pero tramposo en sus fines. Una vez que el jugador de malos hábitos, es contratado como pieza importante en el casino del empresario, no solo ha contratado a un empleado, sino que ha conseguido un súbdito que por momentos parece mostrar más interés en el propio Ballin que en su amada Gilda. Mundson es sin duda es el gran 'capo' de la vida nocturna de la ciudad porteña y la bella Gilda no es más que otra de sus adquisiciones hasta que una vez contraído matrimonio, queda absolutamente enamorado y prendido de ella. Una de las frases que pronuncia para el recuerdo es el "estoy loco por Gilda", a partir de ahí la lucha entre los negocios y la conquista de su mujer marcará el devenir del personaje.

Seguimos el viaje con el personaje de Johnny Farrell, que en la cinta es la correa de transmisión entre un matrimonio de conveniencia, que como es natural está condenado al sufrimiento más que a la esperanza. En su momento, a este personaje se le asoció una bixesualidad por su admiración por el hombre que le había sacado de las calles. Quizás sea un análisis un tanto forzado, pues si bien es cierto que durante el metraje se aprecia una excesiva adoración y lealtad hacia su jefe, esto no parece implicar ningún tipo de deseo sexual. En todo caso, el personaje queda marcado para la historia del cine por la sonora y polémica bofetada que le propinó a Gilda tras la sensual interpretación de 'Put the blame on mame'. Esta acción ha hecho correr ríos de tinta y provocado muchos equívocos. Evidentemente este es un hecho denigrante y machista, pero por rodar esta escena el cineasta no lo está justificando, sino reflejando el carácter violento de su personaje. Filmar un asesinato, una violación o un conflicto bélico no justifican de ningún modo estos actos, por la misma razón no se puede acusar a Charles Vidor de contemplativo en estos asuntos. La interpretación de Glenn Ford en este papel fue bastante convincente y supo transmitir bien en su faceta expresiva en su relación de amor/odio con Gilda.

Y como no, llegamos a través de esas pasiones enfrentadas al mítico papel de Gilda, interpretado con máyusculo acierto por Rita Hayworth que solía bromear en la vida real con la frase "los hombres se acuestan con Gilda pero se levantan conmigo". La película estuvo preparada en cada detalle para el lucimiento de la actriz, que prácticamente en cada secuencia desborda por su belleza y por sus buenos matices interpretativos. Fue tan grande el impacto de su actuación, que podría considerarse la primera estrella de cine que empezó a cobrar un porcentaje de los resultados en taquilla, aparte de su ya extraordinario caché para la época. Gilda representa a la mujer dañada en primer lugar, pues de hecho toda el personaje está basado en el despecho que siente hacia el que fuera su pareja y que una vez la dejó plantada. Todo lo que hace se mueve en una estrategia de recuperar a su pareja mediante el uso de los celos como arma envolvente. Lejos de conseguir su propósito en un principio, lo que consigue es sembrar la semilla de un profundo odio en su ex pareja, envenenando de ese modo la relación de una manera notable. Si por algo destaca la película es por reflexionar sobre la toxicidad de las relaciones humanas y sus consecuencias. Gilda consigue hacer entender que precisamente es el odio un sentimiento más feroz y devastador que cualquier otro sentimiento de la condición humana. Solo el amor puede servir de redención a cada uno de los personajes representados.



La censura encontró en Gilda un buen puñado de razones para cebarse con la película, sin embargo sorprendentemente en España, país donde los censores tenían el trabajo asegurado, se estrenó sin amputaciones significativas. El problema surgió con los sectores más conservadores de la sociedad con la iglesia católica como principal opositora a la exhibición de la cinta. En su delirio, los obispos consideraron a Gilda como gravemente peligrosa para la moral y la clasificaron para mayores de 21 años, cosa que no hizo sino aumentar la leyenda y el deseo de los espectadores por visionarla. Rezos, protestas y diversos boicots frente a los cines donde se exhibió, aún causan perplejidad mundial por lo exagerado de la reacción de dichos sectores de la sociedad. Como anécdota más significativa cabría resaltar, que algunos arzobispos españoles amenazaron con la excomunión a los fieles que osaran a ver el largometraje y todo por el famoso guante de Gilda que en definitiva era lo único que se quitaba. Evidentemente no era el guante lo que molestaba, sencillamente era el control sexual de la población como herramienta de "trabajo", que aún sigue utilizándose en nuestros días por algún poder establecido.

Pero el anecdotario de Gilda es infinitamente rico en la historia de la cinematografía universal más allá de la censura o de las polémicas estériles. Una de las curiosidades es que Rita Hayworth no es la intérprete real de las canciones de la película, sino que hace playback de los temas interpretados por Anita Ellis. Otro de los puntos de interés, fue que la sensual interpretación de la actriz también provocó un alto interés en el público femenino por los vaporosos vestidos elegidos por la dirección de vestuario, así como por el punto de vista rebelde y de mujer a contracorriente que representaba Gilda. Mención aparte, merece el peinado ondulado de la artista que hoy en día sigue estando de actualidad en las peluquerías femeninas para fiestas de gala o cenas románticas. En recientes fechas, la actual Reina de España Letizia, causó revuelo en algún sector de la sociedad por lucir en un acto público, el peinado y un vestido negro de tirantes inspirados en el look de Gilda. En definitiva, los ecos de la pelirroja más famosa de la historia del cine aún llegan hasta nuestros días. En la siguiente fotografía podremos apreciar la imagen real de Gilda a todo color. El blanco y negro tan bello para el cine clásico impedía apreciar el verdadero color del cabello de la artista.



En conclusión, nos encontramos ante una película que trascendió mucho más allá de sus valores cinematográficos que ya eran altos de por sí. De desigual recepción entre la crítica especializada la cinta ha logrado ganar peso con el paso de los años. De hecho es de las películas que ha conseguido no envejecer con el transcurrir de las décadas y estar de plena actualidad en pleno siglo XXI. Sentimientos tan universales como el amor, el odio, la traición, el desamor, o la atracción sexual son las razones por la Gilda cobra vigencia y es uno de los iconos de la cultura popular de todos los tiempos. Para concluir solo me queda remarcar la frase que da origen a esta publicación y a esta sección tan querida del blog marciano, ¡Qué maravilloso es el cine!




http://www.cineycriticasmarcianas.com

Artículo de Miguel Pina, Crítico de Cine.

MADRID