TU RISA/Carlos Rosique




TU RISA

A mi hermano Héctor

La mar estaba calmada,
nuestro huerto lleno de esperanza,
por la noche aparecían las alondras,
en búsqueda de la mañana.

El sol lucía en lo alto,
en la chimenea el fuego y la liebre,
escanciaban la sidra leonesa,
en búsqueda de la mañana.

Las palabras desaparecían en la niebla,
donde el gusto por lo exquisito,
se disfrazaba de piraña,
en búsqueda de la mañana.

Como un teorema sin fundamento,
un corazón sin sonrisa,
aparecieron los reyes al alba
en búsqueda de la mañana.

Por fin llego la mañana,
no había luna ni risas,
no había miel, no había avena ni nácar,
tan solo tu risa.  

Carlos Rosique
Madrid - España