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LA HISTORIA DEL HOMBRE CORRIENTE Y LA CAPA DE INVISIBILIDAD/Gemma Minguillón

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La historia del Hombre Corriente y la Capa de Invisibilidad No era como un vulgar trapo arrojado al suelo de cualquier modo, aunque tuviera justo ese aspecto; en absoluto. Desde que el Hombre Corriente lo había visto, no había podido apartar la mirada de él ni pensar en otra cosa. Digamos que, por ser un hombre como todos, como tantos, el Hombre Corriente dirigía su atención hacia cualquier cosa que saliera de lo que él considerase normal, o digamos acostumbrado. Y aquello no lo era, no, en absoluto. A pesar de todo, él no era un hombre demasiado curioso, ni mucho ni poco; lo corriente. Así que, sin saber exactamente si aquello le apetecía o no, el Hombre Corriente se acercó al amasijo de tela que formaba una pequeña montaña en un lado de la acera. Y, al acercarse, constató que aquél tejido no tenía nada de lo que podría llamarse común. De algún modo, era como si estuviese ahí y, a la vez, no estuviese. "Como el gato de Schrödinger", pensó...

ENSAYO SOBRE ÉTICA/Alexis Mena

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La subordinación de la ética en el acto de la fe En medio oriente, en África, la India y en otras partes del mundo a diario se justifican actos genocidas, parricidas y suicidas en el nombre de Dios. La “fe” no solo mueve montañas, sino que arma ejércitos, promueve el odio y encuentra en otro mundo las razones para desdeñar la vida humana en éste. El supuesto mandato divino es una fractura en el telos i que sostiene a la ética como tal en ser del ser humano. “La ética descansa de una manera inmanente en sí misma, sin nada exterior que le sirva de telos, sino que, al revés, ella misma es el telos de todo lo que está fuera de ella. Por eso cuando reintegra en sí todo lo exterior (metafísico), ya no va más lejos” (Soren, 1992). El individuo que se puede definir como un ser inmediato, sensible y anímico es precisamente aquel que tiene su telos en lo que general, y su tarea ética consiste en expresarse constantemente en ello, despojándose de su carácter individual p...

SI YO SUPIERA ESCRIBIR/Amaru CastelA

Sí supiera escribir  no me extinguiría esta angustia, ni me quemarían los ojos, la boca, la lengua,  las piernas; las raíces pútridas que me fracturan.  El odio que consumo, que me levanta y encamina, que besa. Sí pudiera escribir  ya no tendría que ser yo Amaru castelA. Quito-Ecuador

ANODINO PEON/Antonio Portillo Casado

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Anodino peón, carne de bélicos estofados. De la cruel batalla, su horizonte, su línea primera. Del tumulto sangriento, su centro. En tus pies, el polvo y el horror se recrean. Piensan tus pies en el por qué de esta roja batalla en la verde pradera. La tierra, para darte sepultura, se abre llorando. Ella no quiere ni sus honores ni ahora tragarte en su manto. Ingenuo peón que la talla das en la cruel batalla, dentro de un soez tablero de ajedrez, ajeno a la paz, a tu interés ajeno. Desde la plácida trastienda, las alimañas de la ambición y el poder, de banderas disfrazados, agitan soldados y contiendas, sus preciados metales defendiendo. Ciudadano Soldado, alma sencilla, amado hijo, padre honrado, de la amistad amigo, de tus semejantes amante, no están tus enemigos en estos casilleros. Merodean esas bestias entre el poder y el dinero, aniquilando la fraternidad, desgarrando el amor en este injusto blanco y negro suelo, donde no hay luga...

SI SUPIERA ESCRIBIR/Adrián Flores Inapanta

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Si supiera escribir en noches como éstas frías, húmedas, luna sin luces, farolas sin sombras. Noches tristes. Con unas palabras las haría más felices. con unos acentos, más cálidas. ¿Para qué es la poesía? ¿Sino para abrigar el alma? Si supiera escribir en noches como estas de lluvia, de niebla, de soledad. No llevaría manto encima, ni café en los labios. si supiera escribir En noches como estas un sol abrigaría mis dedos, una sonrisa mis labios, pero, ¡He aquí! Trato de escribir algo para no sentirme solo. para que termine esta noche descubrir que puedo redactar algo. Algo que sea sensato en la alborada.  ADRIÁN FLORES INAPANTA Quito -Ecuador

SI YO SUPIERA ESCRIBIR.../Ana7

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Si supiera.... me gustaría entonces escribir una buena historia. Encontrar una frase de gran impacto que atrapara mi atención y la de otros  y empezar, por ejemplo contando cómo: “el padre, un hombre ya mayor, después de buscar a su hija a primera hora de la mañana dentro y fuera de la casa además de por los alrededores, la encontró muerta dentro de la caseta donde se guardaban las herramientas para la jardinería. Se había quitado la vida.”.    O algo más sencillo: “Nelson Rodríguez  vino al mundo una noche de diciembre. Su madre, una joven de la tribu amerindia de los Klamath de apenas diecisiete años de edad se encontraba acampada junto al Lago del Cráter, en Oregón, un lugar considerado sagrado por su tribu, contemplando la Vía Láctea junto a su padre Adelfried, de origen alemán, cuyo nombre significa “ quien protege a descendientes “ , mientras éste ejercía de donante de energía. Las Gemínidas en ese momento fueron una traca artificial y ...

EL SECRETO DE AMAÁ

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Me llamo Gemma Minguillón y soy barcelonesa. Comencé a escribir a los trece años, edad en la que empecé a aficionarme realmente a la lectura con los clásicos alemanes. La fiebre por leer clásicos y menos clásicos me llevó a querer escribir mi propio libro, con resultados desastrosos, pero fue una primera toma de contacto con mi fantasía, un folio y un bolígrafo. No paré desde entonces de redactar y escribir cuentos, y a los dieciocho me ofrecieron colaborar como guionista en un programa de radio. La primera vez que me puse a escribir en serio fue hace unos diez años. Escribí una trilogía titulada “T’estimaré fins que em mori” (Te amaré hasta que me muera). Pero lo que realmente me gustaba leer era literatura de misterio, de modo que terminé por animarme y creé mi propio detective, Baldo Sanmartín (el detective del Vallés Oriental), que protagonizó dos casos que compartí en mi blog literario: La dama blanca y Corazón de reina. A raíz de ello, la compañía de teatro...