Entradas

Mostrando entradas de marzo 18, 2018

MI CAMINO/Pilar González

Imagen
Bajé a los mundos subterráneos y conocí a la Muerte. Una planicie de quietud y soledad me sacudió por dentro. El tiempo detenido, la vida rota, imaginé en aquel lugar funesto donde todo conspiraba para aterrorizarme. La Señora de Negro me miraba con sus ojos huecos y movía las manos óseas mientras me hablaba con palabras desconocidas. No entendía su lenguaje, pero de un modo extraño entendí lo que quería decirme. Luego emergí de las aguas serenas. De nuevo me encontré en la cúspide de la vida que me zarandeó como una montaña rusa y despertó mi consciencia. Una luz brilló en el cielo y me indicó el camino zigzagueante que me esperaba para seguir creciendo.


Pilar González.
https://pilargonzalezescritora.com


Con el beso en espiral que enamora (Premio Poesía "Torreón" de las Gabias, Granada)

Imagen
Ábreme la puerta, divina aurora,
de tu corazón aterciopelado,
pues desea el mío desesperado,
tus carnosos labios besar ahora,


con el beso en espiral que enamora,
y acelera el latido apasionado
de tu cielo que suspira entornado,
rociarme con caricias en esta hora.


Llama alada de variados fulgores,
en el campo pleno de primavera,
te donan su aroma todas las flores,


mientras las aves trovan sus canciones,
en la glauca orilla de la rivera
donde se bañan nuestras emociones.


CON EL BESO EN ESPIRAL QUE ENAMORA(c) Antonio Portillo Casado
(del poemario VIENTOS DEL VERSO)

LA MEMORIA DE LOS PECES/David Serrano

Imagen
Siempre había pensado que era una leyenda urbana. Desde crío había escuchado que cuando alguien está a las puertas de la muerte, veía pasar por su mente su vida a cámara rápida. Decían que todos los recuerdos (buenos y malos) y todas las personas importantes surgían del subconsciente, incluso gente que creías que no lo era y ahí te dabas cuenta de lo equivocado que estabas.


Yo no lo creía. ¿Cómo vamos a saber lo que ve alguien que está a punto de morir? Nadie que lo hubiese visto había vuelto para contarlo, y si alguno había vuelto, lo había hecho sin recuerdos de su vida anterior. Sin embargo, mientras caía al vacío me daba cuenta de que era verdad.


Llevaba cuatro años haciendo escalada libre. Sí, es un deporte arriesgado, pero la sensación de estar a trescientos o cuatrocientos metros de altura sabiendo que sólo tus manos te mantienen pegado a la pared, aferrado a este mundo, es algo difícil de explicar. La sensación de que el pie resbala y la mano no consigue sujetarte, es algo todav…

UN SACO DE HUESOS/Josep Mª Panades

Imagen
Estaba leyendo “Un saco de huesos”, de Stephen King, su escritor de novelas de terror favorito, cuando llamaron a la puerta. Consultó el reloj. Eran las siete.
Vio, por la mirilla, a un individuo alto y muy delgado que no conocía de nada y cuyo aspecto le dio mala espina. Aun así, y sin saber por qué, le abrió.
Según le dijo el desconocido, trabajaba para la oficina del censo y necesitaba recopilar una serie de datos con fines estadísticos. Así pues, le hizo pasar y le invitó a tomar asiento.
─Veo que le gusta Stephen King ─le dijo el visitante mirando la novela que descansaba sobre la mesita contigua al sillón en el que estaba sentado su anfitrión.
─Pues sí. Me encanta la literatura de terror ─le contestó éste, mientras la tomaba en sus manos y le mostraba la portada.
─Siento haberle interrumpido ─añadió aquél con cara de circunstancias.
─No importa. Estaba a punto de dejar la lectura pues va a empezar Bones, mi serie de televisión favorita ─le contestó, dándose cuenta de inmediato que lo…

LA MAGIA DEL SONIDO/El Baile de Norte

Imagen
Aparcó el coche y se dispuso a subir a pie a la pequeña localidad que lo esperaba, encaramada en aquella roca desde hacía siglos. La enorme nevada que había caído la noche anterior sobre la región no le había impedido llegar hasta allí, pero había dejado una gruesa capa de nieve que le proporcionaba al paisaje ese toque irreal, de apariencia engañosa que, a Norte, le recordaba a la navidad. 






Comenzó a caminar por una estrecha senda abierta en la nieve fresca, que discurría paralela a la carretera y que llevaba, en una espiral ascendente, al mismo corazón de la ciudad. A su izquierda, enormes contrafuertes ceñían las murallas que envolvían, como un cucurucho, a un puñado de casas desordenadas construidas con piedra arenisca de color rojizo. En todas aquellas superficies donde la nieve había logrado mantenerse en un precario equilibrio, luchando contra la gravedad, numerosos manchones blancos completaban la bella y fría estampa invernal de Urbino.


De pronto, una empinada calle de ladrillo…

CONSEJO DE AMIGO/Ricardo Juan Benítez

Imagen
El café ya estaba casi tibio cuándo llegó. Se lo veía un tanto abatido, con un inusual aspecto dubitativo. Apuré el resto del contenido del pocillo. —Hola Roberto ¿Cómo estás? —Bien, bien —repetía sin convicción. Su aspecto indicaba lo contrario —¿Que querés tomar? ¿Un cafecito? —Lo que quieras, para mi da lo mismo. —¿Lo que quiera? ¡Está bien!—agité la mano derecha— ¡Mozo! Dos WhiteHorse… —Pero yo… —Dijiste lo que yo quiera ¡Mozo que sean dobles! —me reí de su desconcierto—, traiga hielo. Eso para vos, yo lo tomo así nomás. A ver ¿qué pasa? ¿Es el trabajo? —¿El negocio? No. Eso marcha y te diría demasiado bien. —¡Que no te oiga nadie! ¡Alguien al que la va bien en este país de mierda!—trataba de levantarle el ánimo con una humorada tras otra— ¿Entonces? —Es Laura… Tragué saliva con un trago de whisky. —¿Qué pasa con Laura? —Eso me gustaría saber a mí. —¿Querés un cigarrillo? Tomó uno y dijo: —¿No está prohibido? - —¡Estamos en la vereda, boludo! —le encendí el cigarrillo, dio un par de pitadas n…

MANTIS

Audiorelato en el Blog de Laura Belenguer 

El tintinear de sus dedos la delataba. Él, robusto, fuerte y seguro. Ella, delgada, delicada y dubitativa. Polos opuestos en las formas, pero compatibles en el sexo y en su antesala: el erotismo. Un amor sensual exacerbado, intenso y extremo. Del menos, al más. De la nada, al limbo. De lo sutil, a lo voraz. De la respiración pausada, al ahogo. Del sudor gélido, al baño caliente que acompaña al clímax. Aquel día, cedió hasta perder el control de su cuerpo, que no de sus palabras: precisas y susurradas. Dueña de todas ellas, las empuñaba a su antojo. Arma de seducción, sólo acallada, de vez en cuando, por la cálida lengua de su amante. Juntos eran fuego. Un fuego que, tras cumplir su cometido de expansión y desahogo, de nuevo, vuelve a la nada. Sublime destello de sensaciones. Éxtasis. Orgasmo. Y así, entre sábanas húmedas y agitadas -bella y letal al mismo tiempo-, notaba cómo sus ojos se tintaban con gotas de agua -ligeramente saladas- que lu…