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Mostrando entradas de febrero 11, 2018

DESPEDIDA/Lola O. Rubio

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Una noche más, en la oscuridad de las sábanas de satén me perdí entre ellas, enredándome sin dormir. En un intento por evadir la realidad… soñaba con su aroma, reviviendo ¡tantas noches de amor! Me dejo llevar por los recuerdos, y sollozo como un animal herido. No quiero enfrentarme a la realidad, a las preguntas, a las miradas de lástima. Siento una opresión en el pecho, me ahogo, no puedo respirar ¡es mucho el dolor! Se me nubla la mirada por las lágrimas que luchan por brotar. ¿Cómo enfrentarme al nuevo día? Tendré que fingir, fingir que todo va bien, que no ha pasado nada. Nada al resto del mundo, pero la tierra se abre a mis pies, es tan largo el olvido.

Tu amarga despedida ha sido cruel, muy cruel. Toda una vida de entrega de estar esperando tu aprobación, de hacer todo lo que me indicabas, de ser la perfecta esposa. No sé, estoy confundida, no sé cómo encarar el destino, que se muestra incierto.
Mi piel… es una isla desierta. Deshabitada en el otoño de mis días. Lucharé, no me da…

TIEMPO DE CALABAZAS/Paloma Celada Rodríguez

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Paloma Celada Rodríguez (Madrid, 1962) es Doctora en Farmacia por la Universidad Complutense de Madrid y por la Universidad de Alcalá. Tras varios años trabajando en la sanidad privada pasó al sector público donde se dedica actualmente a la investigación científica. Ha publicado varios artículos en diferentes revistas científicas relacionadas con la nutrición. Gran amante de la lectura gestiona el blog literario Leer, el remedio del alma bajo el alias de Kirke Buscapina.

TIEMPO DE CALABAZAS

    Caminaba campo a través sin levantar la vista del suelo. La última misiva recibida no dejaba lugar a la duda: le habían dado calabazas. Él no quería saber nada de ella.
    A pesar de llevar la vista clavada en el suelo no vio lo que la hizo tropezar y que a punto estuvo de hacerla caer. Aturdida y con las palabras de rechazo de su amado en la mente miró lo que la había hecho trastabillar: unas calabazas. Pensó que la vida se empeña en escarbar en las heridas que ella misma inflige con simbolism…

GALÁN DE NOCHE

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Amaneció, pero el lunes no era lunes, sino martes. Sin duda, esta afirmación les habrá generado al menos dos preguntas. La primera, y más evidente: ¿puede un día desaparecer así como así? La respuesta es no, por supuesto. Ese lunes existió aunque yo lo pasara durmiendo. Y eso nos lleva a la siguiente cuestión: ¿qué me sucedió el domingo?
  No les voy a negar que el alcohol tuviera su parte de culpa, si bien en menor grado de lo que se imaginan. Más tuvo que ver mi romanticismo no siempre bien entendido y que quizá arruinó mi relación con María, el amor de mi vida. Ya sé que les puede resultar un tanto exagerado que califique así a esa preciosa morena de piel de seda y sonrisa arrebatadora que conocí exactamente a las 00:45 horas del domingo. Pero les aseguro que en cuestiones del amor sé de lo que hablo. Y no solo porque me llame Valentín. También sé que nuestra relación terminó en algún momento del lunes. De esto no tengo duda, porque cuando desperté no solo no era lunes, sino que el…