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ENTREVISTA A José García por Lola O. Rubio

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José García, escritor de Valparaíso (México)









¿Cómo fueron tus comienzos en la escritura narrativa?



Fue algo inesperado. Comencé en un curso en línea de poesía, y venía incluido Cuento. Al ir descubriendo ese maravilloso mundo: redactar mi primer proyecto, me encontré.



¿Te inspiró alguna persona o alguna situación en particular?



 En mi primer proyecto, pasábamos por una situación triste en la familia y me inspiré sobre ello, gustó al maestro y sus palabras me motivaron a seguir estudiando y leer más.



¿Existe un horario propicio para ponerte a escribir o cualquier momento del día es ideal?



 Por las tardes y los viernes antes de la madrugada.

¿Cómo está ambientado tu lugar de trabajo y en dónde lo haces usualmente?



 -En el comedor, en un rincón medio amplio, poco ruido y con música para ello.



 ¿Cuál es su libro más vendido?



Recién comienzo, pregúntenmelo en un año.



¿Cuánto tarda en escribir un libro?



Mis proyectos van enfocados más en Cuentos.



¿Qué estás leyendo actualmente?



Escritores Hispanoamerican…

HASTA EL ÚLTIMO ALIENTO/José García

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En el tercio de la muerte, su maestría con la muleta levanta aplausos en diferentes decibeles. El momento culminante llegó. Su mirada, asegura que la posición del toro sea la ideal: las patas juntas. Se acerca, se estira por encima de los cuernos y da la estocada perfecta. Casi en instantáneo las patas del animal se quiebran, lo postran ante él.


Los ojos salientes de la bestia, fijos, juzgan a su victimario. Jadea de manera mortal, se sacude para no abandonarse, su pelaje colorado asemeja a lo lejos una gran pérdida de sangre.


 En el coso, excitados los espectadores festejan el homicidio.


“Yiyo”, desplanta su delgada figura, sé envalentona, levanta la barbilla, abre los bazos en señal de victoria. El clamor de los asistentes nuevamente se muestra. Queda a unos pasos del animal que enseña señal de derrota. Las miradas se encuentran.


El Bípedo distorsiona su rostro, una mueca de dolor dibuja, lleva una mano en su costado derecho, y antes de saber que fue, queda postrado ante su enemigo tam…

LOS AMIGOS DE NICO/Dimas Petrovich

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—¡Mirá papá! ¡Mirá!
La insistencia de Nicolás, y los tirones desesperados de manga, no hacían mella en la actitud de su progenitor, que dialogaba con un amigo, a quien había cruzado por casualidad en la calle.
—¡Pero papá! ¡Mirá esto! —Insistía Nico sin obtener respuesta.
—¿Viste que van a cerrar el zoológico? —El amigo había escuchado las últimas noticias.
El padre de Nicolás abrió los ojos con actitud de sorpresa:
—¡No me digas che!
—¡Sí! Pero dicen que van a crear un ecoparque… De repente, un ruidoso frenazo distrajo la atención de los amigos. Un ciervo estaba atravesado en medio de la avenida Sarmiento.
—¿Ves papá? ¡Eso te quería mostrar! —El gesto de fastidio de Nicolás era más que notorio— Nunca me escuchás…
El pobre animal, asustado por el tránsito, corría de un lado al otro tratando de encontrar un lugar seguro.
De repente, otro ciervo apareció en escena, otro, y otro más. Muy pronto más de una veintena cortaban por completo la avenida, provocando sorpresa en los transeúntes, y…

LA ROSA BLANCA QUE QUERÍA SER ROJA/Judit Perich

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El bosque era sombrío como todos los bosques de cuento y, como en todos, se perdían niñas. En el corazón del bosque había un rosal, y en el corazón de aquel rosal había una rosa blanca como la nieve. La blancura nívea de aquella rosa la hacía destacar en aquel lugar lúgubre y oscuro. Era una dama de nieve en un palacio oscuro. Aquello a ella no le gustaba, en absoluto. Ella quería tener un color más noble, más sensual, que le quitara ese aire de inocencia y pureza que no encajaba nada con la flor prohibida. Rojo. Ése era el color que debía tener. Y ése era el color que conseguiría a cualquier coste. De manera que, cuando las madrugadas la llenaban de frescas gotas de rocío que hacían salir de sus pétalos, a los primeros rayos del sol, decenas de abanicos de colores iridiscentes, ella aprendió a guardarse unas cuantas en su corola. De ese modo, pensaba, podría utilizarlas cuando más le conviniese, podría hipnotizar a alguna niña incauta que, cautiva por el espectáculo que ofrecía, se ac…

MI SANACION /Delia G.Joison

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A partir del contacto con mi primer Maestro se modificó mi vida, tal cual debía pasar. Comencé a meditar, a realizar trabajos espirituales muy profundos y a encontrar personas muy luminosas en el mismo sendero. Fui de maestro en maestro.
Encontré al Maestro que sería el segundo modificando mi existencia; y lo más importante: ¡Me fui encontrando a mí misma! Doy fe que lo único que sanó mi alma para siempre, ha sido más que cualquier otra cosa de las innumerables que probé: la meditación. Ni psicólogos, ni psicoanalistas, ni grupos de Autoayuda, ni libros, ni tan siquiera el servicio de voluntariado del hospital. Sólo el meditar y llegar al centro de mi esencia, fue la total y absoluta sanación.
Había días (lo reconozco), en que no deseaba retomar a la ilusión del mundo, pero sabía que no debía ser el momento, entonces simplemente quedaba meditando durante horas enteras, y eso sucedió por varios años, hasta que no lo precisé más. Ya la nostalgia estaba curada también. El saber que lo que …

MATAR ES FÁCIL/ Mos

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MATAR ES FÁCIL

Don Diego, dueño de la empresa, no debía estar allí, en la nave, a las doce de la noche. Fernández y Bonilla, contable y jefe de producción respectivamente, se miraron el uno al otro con furia.
— ¡Me cago en toda la nación!,¿qué hace aquí el hijo de putaeste? —espetó Fernández a la vez que los dos se apartaban de la pequeña ventana de la oficina.
—Lo mejor será que nos marchemos antes de que nos descubra—manifestó Bonilla mientras apagaba un Camelcon la suela del zapato—. No pasa nada, volvemos cualquier otro día.
— ¡Y una mierda nos vamos a ir!—exclamó muy exaltado Fernández— ¿Has visto lo mismo que yo? Seguro que en ese maletín se lleva toda la pasta el muy cabrón. Y a los demás que nos jodan cerrando la empresa. Pero no se lo vamos a permitir, claro que no.
Acto seguidoFernández fue hasta el Skoda Octavia en el que habían llegado y volvió con una barra de hierro y una botella de JB medio llena. Hizo una señal a Bonilla para que le siguiera y, de una patada, abrió la puert…

MIS BOLSILLOS/Fernando Daniel Granado

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MIS BOLSILLOS  
La mente tiene mil recovecos, extraños bolsillos para guardar miedos, anécdotas olvidadas, cachivaches… los sueños y cada uno de los recuerdos.
Saco a pasear todo lo que se mueve, todo lo que rebosa de los escondites repletos:
Unos viejos mocasines desgastados del camino, rozados por el barro, siempre manchados de desalientos, como su húmedo destino.
Un dolor hiriente en las caderas, y en el alma un permanente descosido en cada curva de la vida, un roto, un ovillo maltrecho, que va soltando hilos.
Una foto dañada de mi madre, un bolígrafo que casi ya no pinta, una sombra ominosa, que me cerca entre mis fuegos. ¡Veo cada cosa cuando me miro al espejo…! Una ojera que noche tras noche es más larga y se escapa del rostro, y se nutre del insomnio en que te bebo.

DESPUÉS DE LA TORMENTA/Mª Magdalena Gabetta

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Me buscó después de la tormenta, cuando ya las olas no golpeaban contra los acantilados, ni las gaviotas huían despavoridas por los truenos y relámpagos que daban una imagen irreal y temible a ese mar que, hasta apenas un par de horas antes, se presentaba plácido y acariciaba nuestra barca como un amante.

Como un amante también cambió rápidamente de ánimo, unas oscuras nubes aparecieron en el horizonte y pronto se desencadenó el infierno. Él gritó al verme caer por la borda, pero no pudo hacer nada para rescatarme y yo caí, caí y caí, sin siquiera darme cuenta de lo que ocurría, hasta que las aguas me cubrieron por completo y perdí el conocimiento.

Después supe que él me había buscado, que había pasado días buscándome en la pequeña embarcación que había logrado mantenerse milagrosamente a flote; me buscó hasta que llegaron los rescatistas y se lo llevaron a puerto seguro, a nuestra aldea de pescadores. Estaba medio muerto pero aún gritaba mi nombre y durante mucho tiempo, una vez que …