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Mostrando entradas de julio 2, 2017

UN BANCO FRENTE AL MAR/César García

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Aquel verano decidí regresar a Santander donde estuviera años antes en unas vacaciones inolvidables con la familia. Ahora, divorciado y solo en la vida, un auténtico “single” como me acostumbré a ser llamado, decidí recordar viejos tiempos y me instalé en un hotelito costero. Existía un banco frente al mar, en un mirador donde yo me había sentado con la que fuera mi mujer y con nuestra hija y contemplado el horizonte en un día tan nublado como acostumbra por aquí.

Observé que el banco lo ocupaba una pareja, así que me acodé en el barandal y me fumé un cigarro… uno tras otro, porque la pareja no terminaba de irse. Me llamaron la atención y con disimulo les observé desde una zona arbolada cercana a la carretera que pasaba muy cerca. Ella parecía una mujer madura, de unos cincuenta años, melena rubia, tal vez un rubio teñido, no lo sé, con unas gafas que le daban pinta de intelectual. Él tal vez fuera algo más joven, no demasiado, la mirada un poco huidiza, lo que denotaba su timidez.

Sent…

LA DIOSA MANANTIAL/Ziortza Moya Milo

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LA DIOSA MANANTIAL (Microrelato)


Las premoniciones de Paquito siempre eran de lo más apasionantes: antes del canto del gallo, en la madrugada del solsticio de primavera, la mudita Rosario hablará. Y así fue. Pasados treinta días del domingo de Resurrección, un hombre de cincuenta años caerá fulminado en la plaza del pueblo. Y así fue como Pedro murió de un infarto.
Pero aquello era distinto. El semblante de Paquito era el de un muerto en vida. Subió a la tarima, especialmente diseñada para él, y se dirigió a sus vecinos: "Algo terrible se acerca, queridos, ¡una maldición o una plaga enviada por Dios! En tres días el pueblo se tornará rojo".



A los tres días, todas las casas estaban cerradas a cal y canto, menos una, la de Reme y Manuel. Ajenos a todo, estaban discutiendo. Él bravucón, ella sumisa. En un arrebato, él cogió un cuchillo y se lo hincó a Reme en el vientre. Ella abrió los ojos de par en par. La sangre empezó a manar, primero a chorros, luego en arroyada, hundiendo la …